COMO REALIZAR UN VIAJE ASTRAL
Existen diversas
formas de realizar un viaje astral, pero debemos de diferenciar las realizadas
de forma involuntaria durante el sueño, de las que se realizan de forma
consciente, mediante una determinada preparación.
Así tendremos que en el
viaje astral de forma consciente, a su vez se utilizan diferentes técnicas,
protocolos o medios de acceso. Tal es el caso de los entendidos del tema, ya
sean hindúes, practiquen Yoga, o sean chamanes.
En el caso más conocido de
los chamanes de Mexico, o los indios Jíbaros de la selva del Amazonas , se
suele utilizar un determinado tipo de drogas alucinógenas, compuestas en su
mayoría por plantas tales como el peyote o la ayahuasca.
A través de la ingestión de
estas plantas, así como una determinada preparación psicológica y física, el
chamán puede realizar el viaje astral de forma controlada, algo que como hemos
visto anteriormente no es lo habitual, ya que en este caso, lo que se consigue
es una proyección del cuerpo mental, dentro del plano astral, posibilitándole
modificar u obtener, la simbología y beneficios, que a través del plano astral,
puede aplicar al plano físico, por medio de curaciones y visiones del más allá.
Esta metodología está
reservada a las personas iniciadas en dichos temas, pues requiere del conocimiento
del uso de dichas plantas, así como de la preparación adecuada a nivel físico y
psicológico.
En contra de lo que algunos
autores indican, el viaje astral a través del uso de plantas alucinógenas como
el peyote o la ayahuasca, no entraña ningún riesgo físico ni psicológico,
estando limitado su uso solamente a las personas que por motivos de enfermedad
cardiovascular o deficiencias psíquicas, pueden ser objeto de contraindicación,
es decir, que dicho peligro estaría representado solo por la enfermedad en si,
de las personas que la padecen.
Pero para realizar un viaje
astral de forma consciente, existen también otros métodos que no suponen
ninguna complicada preparación ni ingesta de drogas. A este respecto, vamos a
detallar la técnica que usualmente se viene desarrollando por los más eminentes
investigadores y expertos del tema, conocida como técnica Monroe, por ser
Robert Monroe, un investigador estadounidense de lo paranormal, quien la
descubrió en el año 1.958 de manera fortuita, al intentar solucionar problemas
de insomnio.
De acuerdo con la técnica
de Monroe, cualquier persona que lo desee puede realizar un viaje astral, o
EECA ( experiencia exterior al cuerpo, o experiencia extracorporal ) siguiendo
los pasos que vamos a enumerar.
Como premisa, aclarar que
el sujeto tiene que estar decidido a llevarla a cabo, y realizar tantas
practicas o intentos como sea necesario, ya que no siempre se consigue al
primer intento.
Para proceder ha realizar
al viaje astral, vamos a precisar de un lugar adecuado donde llevarlo a cabo.
Para ello necesitamos una habitación donde exista un ambiente cálido, y con luz
tenue u oscuro.
Es conveniente llevar ropas
cómodas y ligeras, o si la temperatura ambiente lo permite, incluso desnudos.
No llevar encima joyas, ni
objetos metálicos.
Una vez comprobadas las
anteriores condiciones, se procederá a iniciar el viaje en si, teniendo en
cuenta las indicaciones siguientes :
Estirarse sobre una cama o
lugar cómodo, que no sea ni demasiado duro , ni demasiado blando, con la espalda
hacia abajo ( en posición supino ), y la cabeza orientada hacia el norte.
Una vez la persona está cómodamente estirada, procederá a relajarse totalmente, para lo cual es aconsejable realizar algún ejercicio de relajación a través de la respiración ( un sistema muy sencillo, consiste en inspirar lenta, pero profundamente, y de forma rítmica, hasta llenar en primer lugar el abdomen, luego se continuará hasta llenar los pulmones, para a continuación y después de esperar unos segundos, expirar por la boca de forma continua, pero pausada todo el aire, y esperar unos segundos antes de volver a realizar el proceso ). Lo importante es estar en completa relajación, así que si el ejercicio de la respiración provoca una distracción, es mejor respirar de la manera que nos sea más cómoda.
Una vez la persona está cómodamente estirada, procederá a relajarse totalmente, para lo cual es aconsejable realizar algún ejercicio de relajación a través de la respiración ( un sistema muy sencillo, consiste en inspirar lenta, pero profundamente, y de forma rítmica, hasta llenar en primer lugar el abdomen, luego se continuará hasta llenar los pulmones, para a continuación y después de esperar unos segundos, expirar por la boca de forma continua, pero pausada todo el aire, y esperar unos segundos antes de volver a realizar el proceso ). Lo importante es estar en completa relajación, así que si el ejercicio de la respiración provoca una distracción, es mejor respirar de la manera que nos sea más cómoda.
Una vez que se ha llegado a
un estado de total relajación, se procederá a concentrarse en una imagen
simple, sin complicaciones, a fin de poder conciliar el sueño. Cuando se
alcanza el estado de “duermevela” ( ese momento en que no sabemos exactamente
si estamos despiertos o no ), deberemos de relajarnos profundamente, y sentir
que podemos sumergirnos de lleno en la oscuridad que nos envuelve.
Cuando estamos dispuestos para iniciar el viaje, se producen una serie de vibraciones alrededor del cuerpo, que será la señal de que estamos preparados. Para lograr percibir estas vibraciones, deberemos de concentrarnos en un punto imaginario, el cual se encuentre situado a unos treinta centímetros de nuestro cuerpo. Después y poco a poco, este punto deberá de ir extendiéndose a una distancia de dos metros y dibujar una línea paralela hasta nuestro cuerpo. Cuando hayamos conseguido este enfoque del plano, deberíamos de empezar a sentir las vibraciones, siendo guiadas por todo el cuerpo, desde los pies a la cabeza. Cuando sintamos dichas vibraciones en el interior de nuestra cabeza, será el indicativo de que ya estamos listos para emprender el viaje.
Cuando estamos dispuestos para iniciar el viaje, se producen una serie de vibraciones alrededor del cuerpo, que será la señal de que estamos preparados. Para lograr percibir estas vibraciones, deberemos de concentrarnos en un punto imaginario, el cual se encuentre situado a unos treinta centímetros de nuestro cuerpo. Después y poco a poco, este punto deberá de ir extendiéndose a una distancia de dos metros y dibujar una línea paralela hasta nuestro cuerpo. Cuando hayamos conseguido este enfoque del plano, deberíamos de empezar a sentir las vibraciones, siendo guiadas por todo el cuerpo, desde los pies a la cabeza. Cuando sintamos dichas vibraciones en el interior de nuestra cabeza, será el indicativo de que ya estamos listos para emprender el viaje.
A fín de conseguir
abandonar el cuerpo físico, deberemos de concentrarnos en la idea del placer que
representaría poder flotar, con lo que conseguiremos que en unos instantes el
cuerpo empiece a flotar.
Una vez notemos como el
cuerpo astral está flotando, el viaje habrá comenzado, pudiendo realizar todas
las actividades que anteriormente hemos comentado.
Para regresar al cuerpo
físico, solo es necesario concentrarse en la sensación de fusión con el cuerpo,
aunque algunos autores indican que simplemente con desearlo es suficiente, o
incluso en el hipotético caso de que no resultase, bastaría con juntar los
dedos pulgar, indice y corazón para regresar de forma inmediata.
Para acabar de reseñar las técnicas del viaje astral, decir que como es logico, cada cual puede añadir algún truco o mejora que le facilite el viaje, así por ejemplo, hay quien consigue una mayor relajación después de darse una ducha de agua caliente y acostarse sin ropa. También se puede acomodar el lugar de reposo de forma que no se oigan ruidos, ni se vean luces que puedan molestar.
Es aconsejable repetirnos
mentalmente que vamos a llevar a cabo el viaje astral, de manera que vaya
fluyendo sutilmente en la mente, pero sin llegar a obsesionarnos.
También es aconsejable
llevar un cuaderno o diario donde podamos ir anotando todo lo que sentimos,
incluyendo aquello que no funciona, con el fin de conocer donde está el fallo.
Si hemos sido capaces de
llegar hasta el desdoblamiento astral, empezará una serie de experiencias que
en algunos casos puede ser confundida con la muerte.
Así por ejemplo, hay quien
afirma que al realizar las primeras experiencias de proyección astral, se suele
viajar o volar hacia el cielo, llegando incluso a llevarnos hasta otros
planetas, aunque en estos casos se manifiesta una preferencias por lo que se
conoce como “canales astrales”. La definición de dichos canales vendría a ser
como una especie de túneles, los cuales pueden ser ocuros o poseer diferentes
colores, donde absorbe al cuerpo astral, elevándolo hasta los diferentes planos
astrales y dependiendo de su forma, rectilínea o sinuosa, permitirán una rápida
ascensión o cambio de dirección hacia otras dimensiones.
Una vez se ha traspasado
algunos de dichos canales, quienes así lo han experimentado, dicen ver una
especie de cielo de color azul, donde llegan a contactar con seres celestiales,
o incluso con personas conocidas ya fallecidas. Esta experiencia se
correspondería con lo narrado por aquellas personas que han sufrido una E.C.M.
( Experiencia cercana a la muerte).
Una cuestión que siempre ha
preocupado a quienes deseaban tener un viaje astral, es saber si existe algún
tipo de riesgo o peligro, por el hecho de llevarlo a cabo, o si podía ocurrir
que se quedasen en el plano astral bloqueados o colgados. Pues bien, en este
sentido no hay constancia de que nadie haya sufrido ningún percance, y si
alguna vez alguien se queda en el plano astral, será porque ha llegado la hora
de su muerte, única situación en que se rompería el “cordón de plata” que une
al cuerpo astral con el físico.
La realización del viaje
astral no afecta ni perjudica el estado de las neuronas, ni altera el
equilibrio psíquico – emocional, ya que el viaje astral no posee las cualidades
de una droga, ni por tanto crea dependencia. Solo se recomienda no realizarlo a
aquellas personas que ya estuviesen afectadas por una enfermedad psiquica o de
tipo cardiovascular, por lo que representaria percibir nuevas sensaciones que
alterarían su ritmo cardiaco. Incluso si la experiencia extra-corpórea se
realizase mediante alucinógenos naturales como el peyote o la ayahuasca, el
sujeto no se vería afectado ni físicamente ni psicólogicamente, a menos que su
uso fuera incorrecto, al desconocer el procedimiento y lo que conseguiría seria
una intoxicación y dependiendo del consumo, incluso la dependencia de la droga.
Cuando el viaje astral es
realizado de forma correcta, no tiene la menor contraindicación para las
personas sanas, ya que incluso puede servir de ayuda y corregir determinados
problemas e inconvenientes o incluso curar enfermedades.
Otro aspecto que se presta
confusión, es el relativo a los chamanes, ya que generalmente se cree que todos
los chamanes utilizan las plantas alucinógenas (hongo sagrado, peyote,
hayahuasca ), para conseguir realizar el viaje astral, o como muchos dicen,
viajar al mundo de los espíritus. Esto solo ocurre con los chamanes de America,
Naguales, Brujos, Hechiceros o los indios Jíbaros, ya que el chamán originario
de la estepa Siberiana, lugar de donde originariamente procede la palabra
Chamán, no las utiliza para realizar los viajes astrales o viajar al mundo de
los espíritus, ya que su preparación se basa en ejercicios físicos y psíquicos
(Repicar de tambores, sonidos, canticos, oraciones, etc.), aunque en algunos
casos utilizan hongos y algún extracto de alcohol.
Un tópico sobre el viaje
astral que suele suscitar interés es el que hace referencia al “ Cordón de
Plata”. Lo que se viene en llamar “Cordón de Plata”, es una conexión que genera
nuestro cuerpo mental de forma inconsciente o involuntaria, destinado a
mantener en contacto y unido el cuerpo astral con el físico, sirviendo además
de control en el mantenimiento del ritmo cardiaco, mientras dure la experiencia
extra-corporal. Aunque no es imprescindible para realizar el viaje astral, ya
que siempre se vuelve al cuerpo físico (a excepción de cuando morimos), es
recomendable utilizarlo, aunque solo sea para proporcionar cierta seguridad.
