DEFENDERTE DE LA NEGATIVIDAD.
Las energías negativas pueden provenir de cualquier pare y no es necesario que estén dirigidas contra nosotros para percibir su impacto. Estoy segura de que más de una
vez has sentido la tensión al cruzarte con una pareja que discutía. Y
esta situación podría incluso haberte afectado de alguna manera, por
ejemplo, que hubieras tropezado en ese momento con algo o que se te
hubiera olvidado lo que estabas a punto de decir. Éste es un nivel
relativamente bajo de negatividad, pero los efectos fuertes se intuyen
tras las discusiones prolongadas o cuando existe un pasado común
construido sobre el resentimiento (por ejemplo, en una comunidad de
vecinos). Toda clase de negatividad que acontezca en tu entorno puede
influir en tu vida, a menos que estés protegida. Pero si lo que ocurre
es que has ofendido o le has hecho daño a alguien, con toda seguridad
serás el objeto de sus pensamientos negativos, aunque esto no implica
necesariamente que vaya a emplear la magia en tu contra. La negatividad
además tiende a acumularse, de modo que los resultados a largo plazo que
siguen a un periodo de problemas relativamente insignificantes serán
mucho peores que cualquier dificultad a la que te hayas enfrentado en
los últimos tiempos. Por eso debes mantener tus defensas al día, tanto
aquellas que te protejan a ti, como las que hayas destinado a las
personas y a las cosas que te resultan importantes.
Podrías, por supuesto, crear y renovar regularmente tus defensas, aunque conviene que vayas
comprobando también si siguen en su sitio. Algunos ven la negatividad como una neblina o bruma gris
con zarcillos, pero puede adoptar otras formas. En ocasiones te será más fácil detectarla si ves tu casa desde el astral.
comprobando también si siguen en su sitio. Algunos ven la negatividad como una neblina o bruma gris
con zarcillos, pero puede adoptar otras formas. En ocasiones te será más fácil detectarla si ves tu casa desde el astral.
PRÁCTICA 1.
Protégete de la forma habitual y proyéctate fuera del cuerpo. Visita
cada una de las habitaciones de tu casa para examinarlas detenidamente.
Mira en el interior de los armarios, en los cajones, bajo las camas,
etc. Cuando hayas terminado, echa un vistazo también por el exterior;
inspecciona bien las puertas y las ventanas. A veces encontrarás
zarcillos de negatividad agarrándose a la fachada, quizá en busca de una
entrada o, si hay muchísima negatividad, desbordándose desde el
interior. Si tu vivienda cuenta con otras dependencias anejas, como un
garaje, mira también en ellas. Una vez completada la ronda de
inspección, regresa a u cuerpo y toma nota de los lugares en los que has
descubierto cualquier forma de negatividad y piensa además en cómo han
llegado hasta allí, ¿qué ha podido producirla?
Verás que la negatividad se acumula en los mismos sitios en los que encontrarías telarañas o bolas de pelusa. Esto es así porque le resulta más fácil sobrevivir en
los lugares olvidados. De hecho, la suciedad, el polvo y la mugre atraen
a la negatividad. Por eso te recomiendo que mantengas limpia y ordenada
tu casa. Incluso aunque seas de esas personas que adoran las arañas,
deberás quitar las telarañas más antiguas y polvorientas; al fin y al
cabo, lo más probable es que el insecto ya se haya hecho una nueva,
¡porque también a él le gusta tener la casa limpia! Abre las ventanas
tan a menudo como te sea posible para permitir la entrada de aire,
porque la luz del sol y la frescura de la brisa espantan las energías
negativas.
Si hay una gran acumulación de negatividad en tu casa o estás a punto de mudarte a otra, te interesaría llevar a cabo una limpieza mágica general (después, claro
está, de asegurarte de que todo esté limpio y recogido en el sentido más
literal de cada palabra). Si puedes, abre las puertas y ventanas, pero
si el tiempo es malo, trabaja de habitación en habitación, cerrándolas
cuando te marches. Utiliza una escoba y barre a deosil (en el sentido de
las agujas del reloj, para hemisferio norte , y en contra de las agujas
del reloj en el sur) desde el centro hacia el exterior, concluyendo
junto a una ventana abierta o una puerta. Al hacerlo, visualiza cómo
barres toda la negatividad. Asegúrate de ser concienzuda; barre detrás
de los muebles o debajo de ellos. Si esto es imposible, tendrás que
servirte de tu habilidad con la visualización para utilizar la escoba en
esos lugares a los que no alcanzas físicamente. Después, protege la
habitación con algún método, por ejemplo, con el hisopo y, todavía
moviéndote a deosil, salpica un poco de agua con sal, al tiempo que
visualizas que se trata de una pared defensiva que protege el perímetro
de las habitaciones, así como el resto de la casa.
PRÁCTICA 2.
Crear una barrera de protección en el astral.
Crear una barrera de protección en el astral.
La mayoría de las brujas crean una barrera astral alrededor de sus casas y la renuevan regularmente, por ejemplo, cada mes. El área protegida incluye toda la casa, así como el jardín y los vehículos que utilicen. Esto no es producto de la paranoia, sino más bien una medida que responde al dicho “más vale prevenir que curar”. Esta forma de protección también la
puedes usar para salvaguardar las viviendas de tus seres queridos si es
que viven en otros lugares. Lo normal es hacerlo mediante la
visualización, aunque algunas completan el proceso también en el plano
físico. En primer lugar lo llevan a cabo en el astral, incluso si hace
poco que lo hicieron allí.
Toma las precauciones habituales y sal tranquilamente de tu cuerpo.
Cuando llegues al astral, coge una escoba y barre toda tu casa, de la
forma que te he dicho antes, aunque al estar en el plano inmaterial
podrás atravesar las paredes y suelos de tu hogar y barrer también
debajo de ellos, de modo que completes la esfera. Llama luego al elemento del Aire para que sople por todo el
conjunto, desterrando la negatividad, y dale las gracias cuando termine.
Repite el proceso con el Fuego, pidiéndole que queme la negatividad, y
luego solicita al Agua que la lave. En el elemento Tierra, llama al
cemento, a los ladrillos, piedras, etc, con los que está construido el
edificio para que la repelan. Camina entonces por el perímetro de la
propiedad a deosil, salpicando hierro en polvo y sal mientras lo haces.
Una vez completado el circuito, solapando los extremos para asegurarte
de que no quedan huecos sin cubrir, insúflale poder a la barrera de
hierro y sal para que a partir de ella se alce una esfera de protección y
defensa. Por último, llama a la Diosa y al Dios para que la consagren y
que sumen su energía a la protección de tu casa y de todo aquello que
ames.
A pesar de que este ejercicio te garantiza una defensa más que suficiente, existen otros métodos tradicionales a los que también puedes recurrir. Si colocas en las
ventanas trozos pequeños de espejo, como ésos de tipo baldosa que se
utilizan para adornar los baños, desviarán todos los tipos de
negatividad, incluso aunque la hayan canalizado hacia ti de manera
involuntaria. Y también solía ser bastante común ver una bola de
cristal, como las que utilizaban los pescadores, colgando de una
ventana, porque tenía la capacidad de rechazar la negatividad. Puedes,
además, plantar toda suerte de hierbas, árboles y plantas alrededor de
la casa a modo de protección. Las más conocidas son la angélica, la
albahaca, el geranio, la lavanda, el romero, la violeta, el tejo, etc.
Comprobarás también que la negatividad tiene tendencia a agarrarse o a merodear cerca de ciertos objetos, y merece la pena que investigues su pasado. Así, por ejemplo, se verá atraída por cualquier cosa que perteneciera a una ex pareja con quien rompieras de
mala manera y, aunque puedes probar a limpiarlo, lo mejor es deshacerse
de ello. También los objetos de segunda mano contienen restos que
normalmente podrás limpiar mágicamente. Hazlo poniéndolos a la luz de la
luna llena durante tres noches o colocándolos bajo el grifo del agua.
Estos dos métodos deberían bastar. Si crees, sin embargo, que no están
lo bastante purificaos, entonces replantéate si realmente te merece la
pena conservarlos. Antaño era muy común que las brujas tuvieran una hoja
de bayoneta en sus athamés, y la mayoría las compraban de segunda mano.
Algunas personas no tenían queja, pues sus bayonetas nunca se habían
usado hasta que las compraron, otras, sin embargo, tuvieron que
deshacerse de ellas porque la carga de sentimientos y de negatividad que
tenían entorpecía su manejo. Si realmente no puedes prescindir de ese
objeto, intenta limpiarlo con la ayuda de los elementos y llevando a
cabo un destierro de influencias no deseadas. Crea el Espacio Sagrado
como sueles hacer, poniendo los elementos en el altar. Pásalo por cada
uno de ellos, pidiéndoles que alejen toda la negatividad y que lo
limpien con sus respectivos poderes: el del Aire, el Fuego, el Agua y la
absorción de la Tierra. Luego deja el objeto sobre el altar y llama a
la Diosa y al Dios. Mientras trabajes tendrás que examinarlo con tu
sexto sentido, de modo que puedas ver cuándo los elementos han completado su misión y finalmente para que sepas si las deidades lo han bendecido.
A veces te tropezarás con personas que dejan tras de sí un rastro de negatividad. Y no estoy hablando sólo de aquellas que están atravesando una mala racha y que se pueden sentir un poco deprimidas, sino de esos individuos que te ponen los pelos de punta, aunque aparentemente su comportamiento sea bastante positivo. En ocasiones parecen drenarte
también toda la energía cuando te encuentras con ellos, y pasar un rato a
su lado puede dejarte exhausta a pesar de lo bien que lo estás pasando.
En estos casos debes plantearte si tu sexto sentido te está advirtiendo
de algo o de si tu yo interno considera que esta persona te va a hacer
daño de alguna manera. Préstale atención a tu intuición, porque en estas
cosas no suele fallar. No obstante, quizá no puedas mantenerte alejada
de esa persona, quizá porque se trata de un compañero de trabajo o
incluso de tu jefe.
Hay otros individuos que generan la misma sensación aunque en realidad sus intenciones sean inofensivas. A menudo se les conoce con el nombre de “vampiros
psíquicos”. Esto no implica que vayan a chuparte la sangre, sino que se
alimentan de tu energía psíquica o física. Lo curioso es que la mayoría
de ellos ni siquiera sabe que lo hace y se sentirían bastante mal si lo
averiguaran, porque no es más que un rasgo de su carácter del que no
pueden deshacerse. Si te tratas con alguien así, tendrás que tomar
algunas medidas adicionales para protegerte siempre que quieras verle.
Pero si además es tu amigo, ¡entonces conviene que lo hagas con mucha
discreción! La forma más sencilla es activando tu Círculo Interno y
manteniéndolo bajo tu piel hasta que pierdas de vista a esa persona. La
otra posibilidad es insuflándole poder a un amuleto y colocándole un
Círculo protector en su interior que luego puedas poner en marcha cuando
lo necesites.
Estas medidas tendrían que bastar para mantenerte a salvo. No son, sin embargo, infalibles, y no podrán evitar los altibajos normales de la vida. Y debes recordar que,
aunque la brujería te beneficiará, y no tendrás una vida de cuento de
hadas a partir de ahora! De modo que a veces tendrás que hacer otras
cosas para protegerte a ti misma y a los que amas.
De vez en cuando me abordan personas, sobre todo los escépticos que están convencidos de que la brujería es algo malo, para saber si el “poder” del que hablo y que
utilizamos en los hechizos se puede destinar a buenas y malas obras. La
respuesta es sí, se pueden pero las brujas obedecemos a la Rede Wicca,
cuyo principio establece, como saber “Haz lo que quieras mientras no
dañes a nadie”. Conocemos también la Ley de Tres, que viene a decir que
lo que sea que hagas, bueno o malo, te será devuelto por triplicado.
Hacer hechizos negativos conlleva además un gran riesgo: si la persona
contra la que diriges el conjuro sabe aunque sólo sea lo más básico de
la brujería, podrá devolverte la jugada. Hacer eso tiene además el
problema añadido de que merma la capacidad de practicar cualquier tipo
de magia.
No obstante, puede que te encuentres con personas que crean que merece la pena asumir los riesgos a cambio de que se cumplan los resultados que esperan.
Afortunadamente es muy poco frecuente, aunque sucede. En cualquier caso,
el primer paso es la protección. ¡Es bastante lógico pensar que si no
vas por ahí haciéndole la vida imposible a las personas, ellas no
querrán lanzarte un maleficio! Pero en esta vida, por desgracia, no
podemos contar con que todo el mundo actúe de manera coherente, así que
te conviene saber cómo defenderte por si llegaras a necesitarlo.
¿Qué debes hacer si crees que alguien puede estar usando la magia negativa en tu contra? Y ¿de qué manera puedes contrarrestarlo? Pues bien, te darás cuenta de que
estás siendo objeto de un maleficio porque, al igual que con la
negatividad, lo que consigue es que las cosas te salgan mal. Y no me
estoy refiriendo a los habituales altibajos, sino a cosas que no puedes
explicar tan fácilmente. Por ejemplo: los huevos y la leche caducan
antes de lo normal o los aparatos eléctricos se estropean con pocos días
de diferencia. Puede que te pelees o que las cosas se pierdan, rompan o
aparezcan en lugares en los que no sueles dejarlas. A estos síntomas a
menudo los siguen enfermedades, insomnio, pesadillas y malestar general.
Los efectos los puede sentir más de una persona en la casa, incluyendo
los animales.
Si has aprendido a utilizar su sentido psíquico, notarás también un
cambio en la atmósfera de tu hogar y verás que la neblina, tan típica de
la negatividad, empieza a cernirse peligrosamente.
Si éste es el caso, lo mejor que puedes hacer es repetir el primer ejercicio de este capítulo. Fíjate, sobre todo, en los zarcillos que intenten penetrar en tu casa. Es fundamental que lo hagas en tu casa porque así podrás ver si la magia la dirigen directamente contra ti o
contra un miembro de tu familia. Pero si te encuentras en otro lugar,
lógicamente sólo podrás detectar la que te ataque a ti.
Cuando la casa está limpia y protegida es mucho más fácil descubrir cualquier rastro de negatividad que te hayan enviado. Comprueba desde qué dirección parte
porque esto te ayudará a saber de quién procede. Debes tener en cuenta,
además, que los que practican la magia, bien sean brujas u otras
personas, no van a malgastar sus energías con extraños. Así que, el que
esté invirtiendo el esfuerzo necesario para hacértelo pasar mal tendrá
una razón para ello y lo normal es que su motivo responda a una de las
siguientes categorías: que le hayas perjudicado de alguna manera o que
quiera algo que tú tienes.
En otras palabras: los ataques mágicos son como cualquier otra forma de violencia personal, ¡habitualmente lo llevan a cabo personas que conoces o que crees que conoces!
En otras palabras: los ataques mágicos son como cualquier otra forma de violencia personal, ¡habitualmente lo llevan a cabo personas que conoces o que crees que conoces!
De modo que, si tienes razones para pensar que alguien está dañándote a través de la magia negativa, lo siguiente que deberás hacer es examinar bien tus recuerdos
para averiguar de quién se trata y,si es posible, para que soluciones la
cuestión. Y esto no sólo deberías hacerlo por aquello de la
responsabilidad que cada uno tiene en las cosas que hace, sino también
para conseguir que esa persona deje de estar molesta contigo y no vuelva
a atacarte con su magia. Por cierto, no cometas el error de pensar que
un individuo no es capaz de hacerlo sólo porque nunca te haya demostrado
saber de brujería, ¡porque muchos magos y brujas expertos jamás te lo
revelarían! Puede ocurrir, claro, que no llegues a estar segura de cuál
es la fuente, pero siempre merece la pena intentarlo.
Si estás convencida de que te están atacando de esta manera, renueva tus barreras defensivas haciendo una limpieza general que te proteja. Te recomiendo que pongas
un espejo en la ventana, de cara a la fuente que te envía la
negatividad. Después de hacerlo, ponte a trabajar para solucionar el
problema y, si sabes con certeza de quién se trata, podrás ser bastante
contundente.
Una buena manera de conseguirlo es utilizando dos espejos (como los de una polvera) y colocando entre ellos una fotografía de la persona en cuestión. Ata
alrededor un hilo negro muy largo (tres veces la longitud de los
espejos). Al hacerlo, visualiza cómo la magia negativa se refleja en la
superficie y regresa a él. Sé específica al respecto (lo que quieres es
devolverle la negativa, no toda la magia, de otro modo no dejarías
espacio para el desarrollo personal). Si no tienes una foto, puedes
utilizar un dibujo o un papel en el que hayas escrito toda la
información que poseas de esa persona y que hayas bautizado formalmente
con la ayuda de los elementos.
Un método igualmente efectivo es utilizar una piedra más o menos grande y plana. En un lado escribe el nombre de la persona o un sigilo que la represente, y en el
otro una cruz cuyos brazos sean exactamente del mismo tamaño. Recuerda
que esta cruz data de muchísimo antes que el Cristianismo y que nada
tiene que ver con esta religión. Emplea pintura resistente al barniz,
que no se emborrone y, a ser posible, que sea negra. Una vez seca, lo
siguiente lo harás en el Círculo. Ata un hilo negro alrededor de la
piedra, de tal manera que también forme una cruz en ambos lados.
Barnízala por los dos lados (¡te servirá un pintauñas de secado rápido!)
para que quede enteramente protegida y sellada. Verás que la cosa no es
fácil porque uno de ellos estará pegajoso y mojado mientras pintes el
otro. Yo he comprobado que si la sujeto sobre una peana de plastilina
puedo barnizar los dos lados. Empiezo por la parte de arriba y lo dejo un rato a mitad de camino, de forma que, como se seca relativamente
rápido, puedo darle la vuelta y seguir luego con la parte de abajo.
Mientras lo haces, visualiza el símbolo, el hilo y el barniz atrapando
las intenciones negativas de este individuo. Cuando la piedra se haya
secado, pásala por cada uno de los elementos, pidiéndoles que eviten que
te ataque. Una vez terminado el proceso, guarda la piedra en un lugar
seguro y, esto es fundamental, no le cuentes nada a nadie.
Debes comprobar también si tienes algún vínculo tangible con él o ella. Con esto me refiero a regalos suyos, cosas que te haya podido prestar o, en los casos más
extremos, algo que haya podido dejar a propósito en tu casa para crear
esa conexión. Si te ha dejado algo, la solución es bien fácil:
devuélveselo lo antes posible. Los regalos son un tema aparte; está
claro que si lo empaquetas todo y se lo haces llegar,la situación no
hará más que empeorar. Quizá la salida sea que le compres tú un regalo a
cambio. No es necesario que sea algo caro, pero sí debes elegirlo con
cuidado porque tiene que gustarle. Al hacerlo, equilibras la balanza y
te ayudará a negar el vínculo. Ya te he dicho en otras ocasiones que
algunos comentan lo peligroso que es que una bruja te haga un regalo
porque puede tratarse de un vínculo mágico.
Asegúrate de que siempre respondes con cosas de valor (que no tienen
por qué ser costosas), porque así habrá equilibrio en vuestra relación.
Después de realizar este acto de reciprocidad, limpia bien lo que sea
que tengas suyo. Si todavía te sientes a disgusto, deshazte de esas
cosas, por ejemplo, donándolas a una tienda de segunda mano. Y, aunque
tuvieras la intención de librarte de ellas desde el principio, límpialas
de todos modos, ¡porque podrías pasarle esa negatividad a alguien
completamente ajeno a la cuestión! Si se dejó algo a propósito en tu
casa con la intención de crear esa conexión, podrás rastrearla
sirviéndote de la misma técnica que empleaste para ubicar la
negatividad. Limpia después estos objetos y tíralos.
Hay aún otra técnica que puedes usar para tratar de identificar a la persona que trabaja contra ti, y consiste en visitar el astral y en rastrear el hilo de magia negativa
hasta su punto de partida. Esto tampoco está exento de riesgos; si la
persona tiene más experiencia que tú, es posible que llegue a darse
cuenta de lo que pretendes. E incluso aunque no sea así, si está
trabajando en el astral, se percatará de tu presencia, lo que
seguramente incrementaría sus ataques. Supongo que ya sabrás por qué
evitamos todo lo que podemos las guerras mágicas o entre brujas.
En caso de que no sepas quién es, todavía hay otro hechizo al que puedes recurrir. Éste es, sin embargo, algo complejo. En primer lugar tendrás que encontrar una botella no muy grande, preferiblemente que tenga el cuello más estrecho que la base. A
continuación coge un tapón de corcho que o bien sea el de la botella o
se ajuste bien a ella. Lo puedes cortar a la medida si no encuentras
ninguno. Antaño las brujas añadían también unas cuantas gotas de su
sangre, pero funcionará bien sin ella. No tapes la botella todavía.
Bautízala con tu nombre a través de los elementos y pídeles que atraigan
toda la magia negativa. Apóyala sobre su base y colócala en un lugar
seguro, pero fuera de la zona que hayas protegido, durante tres días con
sus noches. Pasado ese periodo, traza un Círculo que te salvaguarde
antes de ir a buscarla. Acuérdate de que deberás abrir y cerrar una
entrada para poder acceder y salir de este espacio reservado. Entra con
la botella en el Círculo e introdúcele siete alfileres nuevos, luego
ciérrala con el corcho y séllala con un poco de lacre caliente. De esta
manera capturarás la esencia del hechizo. Coge un hilo negro y átalo
alrededor de la botella. No hace falta que lo hagas en forma de cruz,
basta con que lo pongas en el cuello. Vuelve a sellar el nudo con el
lacre. Pasa ahora la botella por cada elemento, pidiéndoles que encadenen el hechizo. Completa el ritual como
acostumbras y luego, tan pronto como puedas, llévate la botella a un
lugar bien alejado de tu casa y entiérrala en las profundidades de la
tierra. Intenta buscarle un sitio donde nadie la vaya a encontrar y
abrir, por lo menos hasta que el conjuro haya seguido su curso natural.
Cuando hayas cortado todos los lazos que te unen a la persona que dirige su negatividad contra ti, y limpies y protejas tu casa y a tu familia, la vida volverá a la
normalidad. Lo lógico es que esto ocurra de forma inmediata, aunque a
veces puede llevar a un poco más. En este caso, merece la pena que
dediques algo de tiempo a equilibrar tus elementos internos. Cualquier
tipo de negatividad hará que se desestabilicen nuestros niveles, sobre
todo cuando tenemos la impresión de que somos el blanco directo.
Es normal que te sientas herida, ofendida y que quieras la revancha,
no obstante, y por las razones que ya te he expuesto anteriormente, te
desaconsejo que te vengues con otro ataque. Te podrá parecer injusto,
sin duda, pero recuerda que si llevas a cabo actos de dudosa moralidad,
perderás la capacidad de evolucionar espiritualmente y de practicar la
magia. Es posible que sientas la tentación de hacer caso de esa máxima o
maldición que dice “que reciban lo que se merecen”, pero estas cosas
debes utilizarlas sólo en momentos muy concretos y con muchísimo
cuidado. Además, no es algo que no te vaya a traer consecuencias o que
puedas hacer sin tomarte la molestia de prever cuáles serán los efectos.
En cualquier caso, si lo que quieres realmente es darle en las narices a alguien, ¡no hay mejor
manera que ser feliz y triunfar a pesar de lo que te hayan echado
encima!
CORREGIR LOS ERRORES.
Los hechizos negativos pueden no ser los únicos a los que quieras poner freno. Creo que no conozco a ninguna bruja que no se haya equivocado en alguna ocasión o
que no quisiera para uno que ya estuviera en marcha. Los motivos son
varios y diversos: quizá te ha llegado más información y consideras que
deberías haber diseñado el conjuro de otra manera, o sencillamente que
las circunstancias pueden no ser las mismas ahora; puedes haber estado
reflexionando y decidir que el hechizo no tendrá los resultados que
esperabas. Si trabajas para otra persona, es posible que lo que ocurra
es que haya cambiado de opinión. Sea cual sea la causa, tienes que saber
cómo parar o contrarrestar tu propia magia. Puedes querer hacerlo en
dos momentos: o bien durante la magia o cuando la hayas enviado. El
primer caso es relativamente sencillo, el segundo, un poco más complejo,
pero en ambos debes mantener la calma y la concentración. Recuerdo bien
la sensación al decir, de pronto, la famosa frase “¡Oh, no! ¡Esto no es
lo que yo pretendía!”, y verme sobrecogida por el pánico. No obstante, si
permites que el miedo te domine, no dispondrás del control necesario
para solucionar el asunto.
Si estás en mitad de un proceso mágico y decides, por la razón que sea, que no quieres o que no necesitas seguir, entonces lo que tendrás que hacer es para e invertir
los pasos que hayas dado hasta ese momento. Lo que implica: liberar la
energía que has acumulado (en la tierra o en el agua que tengas en el
altar), desterrar a los elementos y dar las gracias a la Diosa y al
Dios. Si creaste un objeto, como un talismán o un fith-fath, deberás
destruirlo. Puedes haber consagrado algo que no quieras romper, en cuyo
caso límpialo bien y bendícelo con neutralidad.
En el caso de que hayas liberado la energía y el hechizo ya esté de camino, tendrás que decidir la mejor manera de detenerlo o deshacerlo. Si hace lo primero, dejarás las
cosas como están, esto es, losefectos que hayan acontecido se quedarán
tal cual. El segundo, por su parte, implica que harás otro conjuro para
dejarlo todo como estaba antes. Lleva a cabo esta segunda opción sólo si
es realmente necesario; tal vez los cambios no conlleven ninguna
consecuencia. Sin embargo, si consideras que debe deshacerse, entonces
tendrás que recordar lo que hiciste, paso a paso, para valorar qué nuevo
hechizo deberás crear, teniendo en cuenta siempre sus posibles efectos.
Dedica algún tiempo a meditar antes de ponerte manos a la obra,
intentando rememorar lo que pensabas de la situación al principio,
cuando hiciste el conjuro, y lo que opinas ahora, porque lo que no
quieres es añadir otros cambios, sino invertir los efectos del primero.
Te será más fácil deshacer el entuerto si escribiste todo el proceso
detalladamente en tu diario o Libro de las Sombras, porque sabrás
exactamente qué pasos diste; si no, tendrás que basarte en lo que
recuerdes. Si empleaste un objeto tangible en el hechizo original,
mételo dentro del Círculo y quítale la magia pasándolo por los
elementos, pidiéndoles que deshagan el conjuro y que restituyan las
cosas a su lugar original. Pero si no fue así, lo lógico es que
inviertas los pasos o idees un nuevo hechizo.
Todas estas consideraciones nos llevan directamente al principio del
libro y a algo que debes tener muy en cuenta: prepárate bien antes de
dirigir la energía que has acumulado hacia las soluciones que crees
oportunas. Y como te he dicho en muchas ocasiones: ten cuidado con lo
que deseas, no vaya a ser que se cumplan.
“EL VERDADERO ARTE DE LAS BRUJAS”