El Resurgimiento de la Antigua Religión
Durante los siglos que siguieron a las
persecuciones, la Antigua Religión, en sus diversas formas, permaneció
oculta. Los libros y estudios de brujería provenían de registros y obras
medievales eclesiásticas y, por lo tanto, se basaban en la misma
concepción errónea del paganismo. No fue hasta 1921 que apareció una
obra que tratara imparcialmente el tema de la brujería europea; la
antropóloga Margaret Murray publicó The Witch Cult in Northen Europe,
recogiendo datos que apuntaban hacia la existencia de una religión
organizada pre-cristiana. Según la Dra. Murray, la Antigua Religión
tenía su origen en la prehistoria, y era un culto muy extendido que
había tenido una trayectoria continuada des de su origen. En 1931
publicó un segundo libro, ampliando sus teorías: The God of the
witches.En 1951 fueron revocadas las últimas leyes contra la brujería,
hecho que permitía que los practicantes de cualquiera de las muchas
formas de la Antigua Religión salieran a la luz. Aún así, durante años
se mantuvo el silencio, por temor a las persecuciones o, tal vez, a la
opinión pública. Gérald Brosseau Gardner, iniciado en el Coven de New
Forrest poco antes de la Segunda Guerra Mundial, publicó una novela:
High Magic’s Aid, en la que presentó algunas de las creencias y
prácticas de su tradición. Unos años más tarde, tras obtener finalmente
la aprobación de sus compañeros, en su obra Witchcraft Today, presentó
la imagen contemporánea de la misma, siendo la primera persona que
manifestó en público su práctica de la Antigua Religión.Gardner, después
de años de estudio del tema, llegó a la conclusión de que el legado que
tenía en sus manos, había llegado de un modo inexacto e incompleto.
Originalmente el conocimiento de la Antiga Religió había sido
transmitido de forma oral, y usualmente no fue hasta el tiempo de las
persecuciones, cuando los grupos se disgregaron y perdieron el contacto,
que este saber se registró en los llamados Libros de Sombras. Como este
libro pasaba de generación en generación y era copiado a mano por sus
poseedores, era natural la inserción de errores y modificaciones.
Gardner tomó los datos del Libro de Sombras de su grupo y lo rescribió
de la manera que le pareció más parecía al manuscrito original. En 1950
fundó la su propia tradición, la Gardneriana. A la sacerdotisa del su
Coven, Doreen Valiente, se le atribuye la creación del Creed, la Rede y
la Rune. Al lado de Gardner también destacan los nombres de Janet y
Stewart Farrar, asú como sus obras; What witches do y Eight Sabbats for
Witches. En este periodo de resurgimiento de la Antigua Religión, y
creación de la Wicca ( al menos de la versión moderna de la misma)
parece ser que fue importante el contacto con el druidismo, la rama
organizada del cual había derivado de la refundación, aproximadamente en
el año 1770, de la Druid Order. Gérald Gardner y Ross Nichols, fundador
de la Order of Bards Ovates & Druids (OBOD), crearon lazos entre
sí, y como resultado de estos intercanvios surgieron los ocho Sabbats
del calendario festivo en la mayoría de tradiciones neo-paganas; la
Wicca incorporó los Solsticios y Equinoccios ( Yule, Litha, Ostara y
Mabon) a sus celebraciones, y el Druidismo incorporó las conocidas como
celebraciones lunares de fuego ( Beltane, Imbolc, Lammas, Samhain) a las
suyas.En América destaca Raimond Buckland, iniciado en Escocia dentro
de la tradición Gardneriana, que fundó su propia tradición, la
Seax-Wicca, en el año 1973.En contraste con el seguido de nuevas
tradiciones que derivaron de la influencia y estudios de Gérald Gardner
destaca la figura de Sybil Leek, de origen inglés pero residente en los
Estados Unidos. Sybil Leek, contemporánea a Gardner, criticó en
numerosas ocasiones la formación indiscriminada de nuevas tradiciones
así como el peligro que presentaban de alejarse esencialmente de
espíritu de la Vieja Religión.También en América, y dentro de los grupos
de base no-Gardneriana destaca la Tradición Feri, o Faery, fundada por
Víctor y Cora Anderson.Probablemente en este contexto comenzó a usarse
la denominación “Wicca” ligada al resurgimiento iniciado en los países
anglo-sajones, factor por el cual muchos practicantes y tradiciones se
muestran reticentes a identificarse con esta expresión. Con la llegada
de los años 60 creció el interés por formas de espiritualidad
alternativas a la norma cristiana; entre las que encontramos el
Paganismo Europeo y la Wicca. La cultura pre-cristiana ( no sólo europea
) fue reconocida en amplios sectores, tanto desde el punto de vista
popular como des de los estudios de investigadores. A partir de la
década de los 70 en muchos aspectos y sobretodo en Norte América, la
Wicca era algo conocido públicamente, y en cierta manera aceptado por
diversos grupos sociales. Por una parte esto favoreció la aparición de
nuevos libros, manuales, novelas, revistas, así como grupos y
organizaciones paganas y Wiccas. Pero por otro lado potenció lo que
Sybil Leek ya había advertido, la aparición de farsantes y el
alejamiento progresivo en forma y esencia de la Antigua Religión. No se
tardó demasiado en apreciar estas diferencias, por parte de los grupos
más antiguos del paganismo, que a menudo se apartan de los seguidores de
las nuevas tendencias. Mike Nichols sintetiza la problemática hablando
de la “Vieja” y la “Nueva Guardia del Paganismo”.La diferencia viene
dada principalmente por el contexto social que existía antes y después
de la década de los 70. Para los paganos de la “Vieja Guardia” el simple
hecho de decidir participar en la Antigua Religión ya era una prueba de
fuego. En primer lugar, era muy difícil encontrar otros paganos; por lo
tanto, a menudo no podían contar con alguien que les enseñara o
respondiera sus dudas. Practicaban en soledad y, para muchos, encontrar
ya no un Coven en el que ser aceptados e iniciados, sino un grupo de
estudio organizado era prácticamente una utopía. Por otro lado, las
obras sobre el tema eran escasas y poco difundidas, era necesario leer
todo lo posible, y juzgar según el propio criterio y un despierto
escepticismo. Tampoco contaban con las simpatías de la sociedad, más
bien justo lo contrario. Para los paganos de la “Vieja Guardia” era un
trabajo constante de estudio y recopilación, de preparación intensa, un
enfrentamiento constante con la presión del mundo que siempre habían
conocido como única respuesta a sus inquietudes espirituales que
requería firmeza, voluntad y disciplina. Era necesario ser discreto y
serio ante las demás personas, sereno y crítico ante la información a la
que se conseguía llegar. Aún cuando esto supusiera tener que echar por
tierra más de una vez un castillo de ideas formado a base de meses, y
volver a empezar sin perder el ánimo. Para los paganos de la “Nueva
Guardia” el panorama era completamente diferente. Podían acceder a la
información fácilmente, y con un mínimo esfuerzo encontrar grupos
organizados de una u otra tradición. Por otro lado, los libros sobre el
tema solían simplificar tanto conceptos como práctica, presentando el
Paganismo ( y con él la Wicca ) como poco más que un estilo de vida
positivo y naturalista, incluso como algo compatible – en simultáneo –
con otras religiones. Encontraron un apoyo por parte de diferentes
grupos sociales como por ejemplo ecologistas o les feministas, que veían
en este “ nuevo estilo de vida” una espiritualidad que podía contener
su propio credo. Se hicieron frecuentes las autoiniciaciones, no como
única salida tras largos años de búsqueda y aprendizaje sino como una
manera fácil de entrar en un juego que, con los años, iría en alza. Así
mismo se multiplicaron las nuevas tradiciones a raíz de la mezcla
indiscriminada – y , en ocasiones, también carente de sentido -. Ya no
se consideraba necesaria la crítica, ni se valoraba el proceso lento y
firme de aprendizaje, ya no se consideraba im
portante la ayuda de otros con mayor experiencia. Bastaba con leer un par de libros, autoiniciarse y juntar un montón de personas afines a la propia ideología para formar un nuevo grupo. Des del nuevo punto de vista todo podía funcionar de una manera rápida y fácil, a menudo perdiendo el individuo importancia frente al colectivo, y la motivación interior ante el impulso de seguir una nova moda, presentada de un modo muy diluido o sensacionalista en los medios de comunicación, y que podía abandonar en cualquier momento. Así, el resurgimiento del Paganismo se convirtió también en muchos desgraciados casos en una degradación del mismo, y de nuevo el viejo saco en el que podía meter cualquier cosa.Sin embargo, la verdadera diferencia no está sellada entre una tendencia innovadora y una conservadora; sino en la persona. En su amor y fuerza de voluntad. La persona que está pisando en Antiguo Sendero conscientemente sabe que pisa sobre las huellas de unos que antes que él fueron novicios, y sabe que de su propio ser algo debe ser digno de ser aportado a sus desconocidos herederos. Aquel que camina sobre el Antiguo Sendero, y es consciente de ello, realiza cada paso firme y suavemente, amoroso y paciente, pero sin descanso. La diferencia no está en realidad en la cantidad de información que tiene a su alcance, sino en la manera como la busca, la trata, la asimila y la emplea. Aquel que anda sobre el Antiguo Sendero y es consciente de ello sabe que en realidad el objetivo es destilar su propio ser, y que para ello debe estar dispuesto. Sabe que las herramientas pueden ser increíblemente simples. Y, sobretodo, sabe que al final del tramo le espera el Guardián del Umbral, la metafórica figura que nos recuerda que todo tiene un precio. Aquel que de veras anda el Antiguo Sendero, es guiado por una voz interior que ha conocido en la soledad de su ser, y le ha mostrado el camino hacia su propio centro.No importa su edad, ni nacionalidad, ni sexo, ni posición social; pues va quedando atrás. Y no importa cuanto innove, ni cuánto quiera mantener la tradición, no importa que esté en grupo o solo, ni importa el rostro o el nombre que corresponden su Señora y su Señor; no importa si inclina el ara al Norte o al Este, ni si su athame es considerado herramienta de aire o de fuego. Anda el Antiguo Sendero, y su voz interna lo guía, y él avanza confiado y capaz, y el Sendero del Paganismo se anda y se respira, se anda y se canta, se anda y se siente dentro y fuera de uno; como flotando en una hermosa vibración del Arpa Dorada de la Existencia.
portante la ayuda de otros con mayor experiencia. Bastaba con leer un par de libros, autoiniciarse y juntar un montón de personas afines a la propia ideología para formar un nuevo grupo. Des del nuevo punto de vista todo podía funcionar de una manera rápida y fácil, a menudo perdiendo el individuo importancia frente al colectivo, y la motivación interior ante el impulso de seguir una nova moda, presentada de un modo muy diluido o sensacionalista en los medios de comunicación, y que podía abandonar en cualquier momento. Así, el resurgimiento del Paganismo se convirtió también en muchos desgraciados casos en una degradación del mismo, y de nuevo el viejo saco en el que podía meter cualquier cosa.Sin embargo, la verdadera diferencia no está sellada entre una tendencia innovadora y una conservadora; sino en la persona. En su amor y fuerza de voluntad. La persona que está pisando en Antiguo Sendero conscientemente sabe que pisa sobre las huellas de unos que antes que él fueron novicios, y sabe que de su propio ser algo debe ser digno de ser aportado a sus desconocidos herederos. Aquel que camina sobre el Antiguo Sendero, y es consciente de ello, realiza cada paso firme y suavemente, amoroso y paciente, pero sin descanso. La diferencia no está en realidad en la cantidad de información que tiene a su alcance, sino en la manera como la busca, la trata, la asimila y la emplea. Aquel que anda sobre el Antiguo Sendero y es consciente de ello sabe que en realidad el objetivo es destilar su propio ser, y que para ello debe estar dispuesto. Sabe que las herramientas pueden ser increíblemente simples. Y, sobretodo, sabe que al final del tramo le espera el Guardián del Umbral, la metafórica figura que nos recuerda que todo tiene un precio. Aquel que de veras anda el Antiguo Sendero, es guiado por una voz interior que ha conocido en la soledad de su ser, y le ha mostrado el camino hacia su propio centro.No importa su edad, ni nacionalidad, ni sexo, ni posición social; pues va quedando atrás. Y no importa cuanto innove, ni cuánto quiera mantener la tradición, no importa que esté en grupo o solo, ni importa el rostro o el nombre que corresponden su Señora y su Señor; no importa si inclina el ara al Norte o al Este, ni si su athame es considerado herramienta de aire o de fuego. Anda el Antiguo Sendero, y su voz interna lo guía, y él avanza confiado y capaz, y el Sendero del Paganismo se anda y se respira, se anda y se canta, se anda y se siente dentro y fuera de uno; como flotando en una hermosa vibración del Arpa Dorada de la Existencia.