Hadas
Un hada (del latín fatum: hado, destino)
es una criatura fantástica y etérea, personificada generalmente en forma
de mujer hermosa, que según la tradición son protectoras de la
naturaleza, producto de la imaginación, la tradición o las creencias y
perteneciente a ese fabuloso mundo de los elfos, gnomos, duendes,
sirenas y gigantes que da color a las leyendas y mitologías de todos los
pueblos antiguos. Se puede provocar el contacto con ellas desarrollando
la visión etérea según las leyendas. La mayoría de ellas se representan
con alas.
Características
Las leyendas celtas hablan del reino de
los Áes Sídhe (pronunciado Os Shi) también conocido en idioma inglés
como Fairy Folk, y donde la mejor traducción a nuestro idioma sería
Hadas, si bien es importante recalcar que no se habla de la concepción
victoriana de la Hadas, esos seres diminutos con alas de mariposa, las
cuales son en realidad pixies. Los Áes Sídhe, son seres semidivinos que
viven entre este y el otro mundo, con conexiones importantes con la
naturaleza y las deidades, la mayoría de los relatos los representan
como gente no muy alta, pero de aspecto y altura humana, de tez blanca,
ojos claros y pelo muy negro.
En los relatos medievales, las hadas (a
veces llamadas “El Buen Pueblo” o “La Buena Gente”) aparecen
relacionadas con encantamientos y hechizos, conocedoras del poder y las
virtudes de las palabras, las leyendas y las hierbas, que les permitían
mantenerse jóvenes y bellas, y acumular grandes riquezas.
En algunos libros, se menciona que las
hadas hacen todas las cosas inocentemente, aunque su comportamiento
pueda llegar a ser perverso. En muchos escudos heráldicos de esta época
se refleja el mundo de las hadas. Muchos aristócratas querían hacer ver
que provenían de un linaje de las hadas.
En la mitología cántabra se las llama anjanas, entre las que están las Ijanas del Valle de Aras,
cuya característica es que tienen pechos descomunales y son feas, pero
pueden cambiar de apariencia a voluntad. Este mismo tipo de hadas se
encuentra en la isla de Gotland, en Suecia. En Galicia se llaman sacias, en Asturias reciben el nombre de fades, en Cataluña además de fada, se le llaman goljas y en Baleares Damas de aiguo.
La mitología nórdica y la griega
-encarnada en las ninfas y dríades de Homero y Ovidio- influyeron en el
concepto que los primeros bardos se formaron de las hadas, pero andando
el tiempo los escoceses, irlandeses, galeses y otros pueblos europeos
llegaron a poseer un cuerpo lleno vivo de tradiciones, fundado
principalmente en las leyendas celtas.
Baile de las hadas, por Nils Blommér (1816-1853).
Inicialmente se atribuyeron a las hadas
proporciones humanas, pero las diminutas y etéreas criaturas de
Shakespeare influyeron poderosamente en las concepciones posteriores de
los poetas ingleses.
Varios rasgos comunes caracterizan a
estos habitantes del ultramundo en todos los países: se clasifican en
benéficas y perversas, precisan ocasionalmente de apoyo humano, sus
órdenes deben cumplirse estrictamente so pena de terribles castigos,
etc.
Algunas de ellas son hadas convertidas en
tales pero que antes habían sido mujeres humanas. Estas se convirtieron
en hadas a causa de alguna infracción contra la naturaleza (ya que es
el sitio en donde viven), siendo castigadas por ello a tener tal
apariencia, incluso a vivir en el mundo de las hadas. Pueden ser
desencantadas de diversas maneras en fechas concretas del año, como en
La noche de San Juan y por ejemplo cuando se asoman a las aguas
cristalinas y piden ser desencantadas. Para las que se convertían en
hadas o cruzaban el límite existente entre el mundo humano y el de las
hadas, el tiempo en el espacio cambiaba ya que un día o un mes podía ser
un año o un siglo.
Hay varias hadas con poderes nocivos que
lo llegan a utilizar contra los humanos, la mayoría de las veces por
maltratar la naturaleza (talar un bosque sería una auténtica catástrofe
para su mundo). Llegaban a raptar a niños para cambiarlos por seres
feéricos totalmente iguales a los niños raptados. Así intentaban crear
una estirpe entre humanos y hadas, aunque los niños morían al poco
tiempo, ya que eran pálidos y enclenques. En la Edad Media a todos
aquellos niños que estaban pálidos y delgados se les consideraba que
eran hijos de las hadas y habían ocupado el lugar del verdadero hijo.
Otras veces engatusaban a un hombre de
noble estirpe transformándose en mujeres de belleza inigualable para
quedarse embarazadas de estos y dar a luz un ser mitad humano y mitad
feérico. Para que el ser sobreviviera el marido no debía de rezar nunca y
jamás deberían ver a las hadas desnudas por completo.
Este conjunto de supersticiones,
derivadas de las creencias anímicas de todos los pueblos antiguos, ha
inspirado a notables literatos sus fabulosos “cuentos de hadas”.
La variedad de labores que llevan a cabo
las hadas es casi infinita además de cantar y bailar, ayudan a los
hombres en el campo, ejercen su control sobre el tiempo protegiendo las
cosechas. Durante muchos meses ellas esperan impacientes la llegada de
la primavera. También saben el día exacto en que brotaran las primeras
flores pero prefieren mantener el secreto.
Tambien hablan las leyendas del mundo que
las hadas suelen tener poderes psíquicos o mágicos que, podían hacer
felices a los seres humanos, también se creía que eran hechizadas por
las brujas de los siglos XVII y XVIII para que vigilaran a sus víctimas,
por otro lado, también se decía que eran ángeles en su forma femenina,
aunque a veces se veían hadas macho.
Clases de hadas
Hay muchas clases de hadas, siendo las más conocidas las:
- Lamias, hadas de las cuevas;
- Ninfas, hadas de las fuentes;
- Dríades, hadas de los bosques;
- Sirenas, hadas de los mares;
- Sílfides, hadas de los vientos;
- Salamandras, hadas del fuego;
- Drinfas, hadas de la tierra;