Irlanda celta
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| Capital | Colina de Tara | |||
| Idioma oficial | Gaélico irlandés | |||
| Otros idiomas | Normando e inglés | |||
| Religión | Celta (hasta el 400 d.C. aprox.) Cristianismo (en adelante) |
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| Gobierno | Monarquía electiva | |||
| Gran Rey de Irlanda | ||||
| • 1002—1014 | Brian Boru | |||
| • 1151—1154 | Ruaidrí Ua Conchobair | |||
| • 1316—1318 | Edward Bruce | |||
| Período histórico | Edad Media | |||
| • Establecido | Prehistoria | |||
| • Fuga de los Condes | 1607 | |||
Irlanda celta o Irlanda gaélica
corresponde al orden político establecido en la isla hasta la
conclusión de la reconquista Tudor de Irlanda. Durante la mayor parte de
este período, Irlanda fue un mosaico de clanes y tribus organizados en
torno a cuatro provincias históricas y que competían continuamente por
el control del territorio y los recursos.
A finales del siglo XII se produjo la
conocida invasión normanda que situaría a una parte importante de la
isla bajo el control de la nobleza normanda. Esta área controlada por
los invasores recibiría el nombre de Señorío de Irlanda. Sin embargo,
durante los siglos siguientes, la Irlanda gaélica recuperaría terreno
bien mediante la conquista bien mediante la asimilación cultural de los
recién llegados. A finales del siglo XV, únicamente una pequeña franja
de terreno en torno a Dublín (conocida como La Empalizada) quedaba fuera
de la influencia gaélica.
No obstante, el acceso al poder de la
dinastía Tudor en Inglaterra provocaría una serie de campañas militares
para someter la resistencia de la nobleza gaélica. En 1541, el Señorío
de Irlanda se transformó en el Reino de Irlanda, cuya corona recaía en
el rey de Inglaterra y la Fuga de los Condes en 1607 significaría el fin
de la reconquista Tudor de Irlanda y de la Irlanda celta propiamente
dicha.
Estructura política
El orden gaélico estaba formado por un
mosaico de reinos, que competían por los recursos y el territorio y se
expandían o se contraían según la capacidad de sus gobernantes.1 A partir del siglo VII todos estos estados pasaron a estar nominalmente bajo el mando de un Rey Supremo;
sin embargo, hasta el siglo XI con Brian Boru, este título de Rey
Supremo no suponía ningún poder efectivo al estilo de los reyes de la
Europa continental. A partir de Boru, la lucha por el título de Ard Rí
se redujo a un puñado de familias (O’Brien de Munster, McLochlainn del
Cenél nEógain, O’Connor de Connacht). En vísperas de la invasión
normanda de 1169, el proceso de organización territorial estaba
prácticamente finiquitado y los antiguos reinos y subreinos provinciales
se habían transformado en feudos.
La sucesión y la estructura de clanes
Un dibujo de 1521 de Albrecht Dürer de soldados irlandeses en las regiones bajas de la Irlanda Celta.
El régimen social estaba basado en el
sistema de clanes. Con frecuencia, se piensa que estos se basaban
únicamente en lazos de sangre; sin embargo, esto no era exactamente así,
ya que también las personas adoptadas o educadas en el seno del clan,
así como aquellas que se vinculaban voluntariamente al clan por motivos
estratégicos formaban parte del mismo con pleno derecho.1 Según Nicholls, un clan gaélico debería ser visto más al estilo de las empresas actuales.
El sistema de sucesión no estaba basado
en el derecho de primogenitura, sino en la institución conocida como
tanistry. De acuerdo a esta institución, un individuo del clan
(normalmente de la familia del líder vigente) era elegido para compartir
con el líder la responsabilidad del mando y sucederle a su
fallecimiento.
Las clases profesionales
Las principales clases profesionales eran
las constituidas por los juristas, los físicos, los arperos y poetas, o
bardos; estaban exentas de servicio militar a sus señor. La mayoría de
estos profesionales practicaban un sólo oficio, pero por ejemplo los
Margraths de Munster eran poetas e historiadores, o los O’Duigenans que
eran historiadores y músicos. Los bardos, igual que los druidas, poseían
un sitio privilegiado. El jefe oficial de cada profesión poseía el
nombre de ollave (ollamh), y era seleccionado por el señor del
territorio y lo servía directamente a él.
De todas estas profesiones, el oficio de
poeta era el más antiguo. Mientras que muchas de las clases
profesionales hicieron su aparición a partir del siglo XI, la clase de
los poetas (aos dana o filleadha) era un vestigio de
la época celta pre-cristiana. Estos poetas eran diferentes a los meros
bardos, inferiores a ellos y actuaban como sus asistentes. Los poetas
trabajaban cantando sus estrofas, mientras un arpista los acompañaba.
La presencia vikinga
Modelo de una típica embarcación vikinga.
Torre irlandesa en Antrim.
Thorgest (en latín Turgesius)
fue el primer vikingo en intentar fundar un reino irlandés. Subió por
los ríos Shannon y Bann y creó un reino abarcando Ulster, Connacht y
Meath, el cual duró desde 831 hasta 845. En 845 fue asesinado por
Malachy (Maelsechlainn), rey de Meath.
En 848 Malachy, entonces Gran rey de
Irlanda, derrotó a un ejército escandinavo en Sciath Nechtain.
Sosteniendo que su lucha era aliada de la lucha cristiana contra los
paganos pidió apoyo al emperador Carlos el Calvo, aunque sin resultados.
En 852 los vikingos Ivar el Deshuesado y
Olaf el Blanco desembarcaron en la costa de Dublín y establecieron allí
una fortaleza, sobre la cual yace ahora la ciudad de Dublín (del
irlandés Án Dubh Linn, que significa Estanque Negro). Este momento es generalmente considerado como la fundación de la ciudad de Dublín.
Los vikingos fundaron varios otros
pueblos sobre la costa y luego de varias generaciones, surgió un grupo
mixto de irlandeses y escandinavos (los así llamados Gall-Gaels, Gall
siendo la palabra en irlandés para referirse a los escandinavos). Esta
influencia escandinava se ve reflejada en los nombres escandinavos de
muchos reyes irlandeses contemporáneos (por ejemplo Magnus, Lochlann y
Sitric), así como en la apariencia de los residentes de estas ciudades
costeras hasta la actualidad.
En 914 la inestable paz entre irlandeses y
escandinavos culminó en una extensa guerra. Los descendientes de Ivar
Beinlaus establecieron una duradera dinastía asentada en Dublín, desde
donde tuvo éxito en la conquista del resto de la isla. Este reinado fue
finalmente derogado por los esfuerzos conjuntos de Máel Sechnaill mac
Domnaill, rey de Meath y el famoso Brian Boru, quien posteriormente se
convirtió en Gran rey de Irlanda.
Una teoría popular postula que las
afamadas Torres irlandesas, fueron creadas para guarecerse de los
ataques vikingos. Si un puesto de observación fijado en la torre
avistaba una fuerza vikinga, la población local (o al menos el clérigo)
entraba y usaban una escalera que se podía levantar desde dentro. Las
torres podían haber sido usadas para almacenar reliquias religiosas y
otros ponderables.
A pesar de liberarse de invasiones
extranjeras durante 150 años, las guerras interdinásticas continuaron
agotando los recursos y energías de los irlandeses.
La invasión normanda y la reconquista celta
Irlanda en el 1300, los territorios verdes son los poblados por los pueblos celtas, los azules los gobernados por normandos.
Irlanda en 1450, el territorio poblado por celtas está pintado de
verde, el de los normando-celtas en azul y el de las fuerzas inglesas en
rojo.
Desde que Irlanda fuese cristianizada en
el siglo VI después de Cristo, la isla rechazó el poder del Vaticano en
asuntos religiosos y no le pagaba diezmos a Roma. El papa Adrián IV, el
único papa inglés, emitió una bula papal en 1155 otorgándole a Enrique
II de Inglaterra la autorización para invadir Irlanda en respuesta a no
reconocer el derecho romano. Los siguientes reyes titulares ingleses
mantuvieron la soberanía del Vaticano sobre la isla.
En 1166, luego de quedarse sin la
protección del Gran rey Muirchertach MacLochlainn, el rey de Leinster,
Diarmait Mac Murchada, fue forzadamente exiliado de la isla por una
confederación de fuerzas irlandesas bajo el nuevo Gran rey, Ruaidhiri
mac Tairrdelbach Ua Conchobair. Escapando primero a Bristol y luego a
Normandía, Diarmait obtuvo el permiso de Enrique II de Inglaterra para
usar su hombres para recuperar su reino. El siguiente año, ya había
obtenido el favor de estos y en 1169 las fuerzas normandas, galesas y
flamencas desembarcaban en la isla, retomando velozmente Leinster y las
ciudades de Waterford y Dubh Linn. El líder del ejército normando,
Richard de Clare, se casó con la hija de Diarmait, Aoife, y fue nombrado
heredero del reino de Leinster. Esto causó consternación en Enrique II,
que no veía bien el establecimiento de un reino normando en Irlanda.
Por ello, acordó visitar Leinster para establecer su autoridad.
Enrique desembarcó en 1171, proclamando a
Waterford y Dubh Linn ciudades reales. El sucesor de Adrián IV,
Alejandro III, ratificó la soberanía de Enrique de Irlanda en 1172. El
Tratado de Windsor de 1175 entre Enrique de Inglaterra y Ruaidhirí
mantenía a Ruaidhirí como Gran rey de Irlanda pero especificaba el
gobierno de Enrique II en Leinster, Meath y Waterford . De todas manera,
una vez que Diarmait y Richard de Clare murieron ,Enrique volvió a
Irlanda y Ruadhirí, no pudiendo contener a sus vasallos, se quedó
velozmente sin el control de la isla. Enrique le cedió su parte de
Irlanda a su hijo en 1185, obsequiándole el título de “Señor de
Irlanda”.Este mantuvo el nuevo título y el Reino de Inglaterra y el
Señorío de Irlanda constituyeron territorios legal y personalmente
separados. De toda formas, cuando Juan inesperadamente sucedió a su
hermano como rey de Inglaterra en 1199, el Señorío de Irlanda perdió
mucha parte de su territorio en su unión personal con el Reino de
Inglaterra.
En 1261, la debilidad del señorío
anglonormando se puso de manifiesto después de una serie de derrotas
militares. En esta situación caótica, los señores locales irlandeses
reconquistaron grandes extensiones de tierra. La invasión de Edward
Bruce en el 1315-18 sumada a la Gran Hambruna de esos años debilito la
economía normanda. La Peste Negra llegó a Irlanda en 1348. Dado que
muchos de los ciudadanos ingleses y normandos de Irlanda habitaban en
las ciudades, la plaga les afectó más a ellos que a los nativos
irlandeses, que vivían en asentamientos rurales. Después de que hubiese
pasado, la lengua gaélica y las costumbres irlandesas volvieron a
dominar el país. El terreno controlado por los ingleses se redujo hasta
La Empalizada, un área fortificada alrededor de Dublín. Fuera de la
Empalizada, los señores hiberno-normandos se casaban con familias
gaélicas, adoptaban la cultura irlandesa y se aliaban con los nativos en
asuntos militares y políticos en lo que respectase al Señorío de
Irlanda.
Para tratar de frenar este proceso de
gaelización, las autoridades de La Empalizada promulgaron los Estatutos
de Kilkenny en 1366- vedándoles a los descendientes de ingleses, la
posibilidad de aprender irlandés, vestir ropas irlandesas o casarse con
nativos irlandeses. El gobierno de Dublín, poseía poca autoridad real.
Al final del siglo XV, la autoridad central inglesa había desaparecido
del todo. Los intereses de Inglaterra se volcaron a otros asuntos como
la Guerra de los Cien Años o la Guerra de las Dos Rosas. Alrededor del
país, los señores locales celtas o normando-celtas comenzaron a expandir
sus territorios y sus poderes a expensas del gobierno en Dublín.
Fin del orden celta
En 1536, Enrique VIII de Inglaterra
decidió reconquistar Irlanda y volver a colocarla bajo el gobierno
inglés. La dinastía Fitzgerald de Kildare, que había ejercido dominio
efectivo sobre el señorío de Irlanda desde el siglo XV se había
convertido en un aliado poco fiable y Enrique resolvió volver a poner a
Irlanda bajo el gobierno inglés para evitar que Irlanda se convirtiese
en epicentro de futuras rebeliones o invasiones extranjeras a
Inglaterra, empleando para ello la política de rendición y reconcesión
de tierras.
En 1541, Enrique VIII elevó la categoría
de Irlanda de señorío a reino, en parte como respuesta al cambio en sus
relaciones con el Vaticano, que todavía poseía soberanía espiritual
sobre Irlanda. Enrique fue proclamado rey de Irlanda ese mismo año en el
Parlamento irlandés, en una reunión a la que asistieron conjuntamente
por primera vez tanto jefes gaélicos como la aristrocracia
hiberno-normanda .
Con las instituciones gubernamentales
establecidas, el siguiente paso fue lograr el control efectivo de los
territorios pertenencientes al Reino de Irlanda. Este proceso duró casi
un siglo y en él se alternaron periodos de guerra y de paz entre las
sucesivas generaciones de administradores ingleses y nobles gaélicos e
ingleses viejos. Hubo que esperar hasta los reinados de Isabel I de
Inglaterra y Jacobo I para contemplar una Irlanda sometida totalmente a
la corona.
La huida en 1607 de Aodh Mór Ó Néill,
conde de Tyrone y Rudhraighe O Domhnaill, conde de Tyrconnell tras la
Guerra de los Nueve Años y la derrota irlandesa en Kinsale en 1601 marca
el fin de la irlanda gaélica. Tras estos hechos se consolidó la
reconquista Tudor de Irlanda y el camino para la Colonización del Ulster
quedó despejado. A partir de entonces, las fuerzas inglesas en Dublín
pudieron ejercer un dominio real sobre Irlanda, acabando progresivamente
con la resistencia de los jefes nativos.
Wikipedia.